| Chroma exhibe las esculturas que sí se pueden tocar |
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Alfonso Salas, que es padre dominico, desde muy niño se siente atraído por el dibujo y la pintura, y una vez en el convento toma contacto con el barro y la madera, lo que le lleva a cursar estudios en la entonces Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, una vez realizada la carrera religioso sacerdotal, licenciándose en la rama de escultura. Desde muy joven participó en concursos y exposiciones, realizadas por todo el territorio español y en el extranjero. Tiene obra en colecciones privadas, entidades sociales y lugares públicos, como son el Monumento al Peón Caminero, en Salas de los Infantes (Burgos), Los Comuneros, en Valladolid, Homenaje a la Mujer Castellana, en Castrillo de la Reina (Burgos). Entre los temas religiosos se encuentran el grupo escultórico en madera La Sagrada Familia, en Consuegra (Toledo), Cena del Señor del Colegio Mayor Santa Maria del Pino en Madrid, etc. Alfonso Salas es tan versátil que toca todas las ramas de la escultura, desde la piedra y el mármol, pasando por el bronce y el poliéster, hasta la madera. Pero su preferencia a la hora de realizar una obra, seria cualquier clase de piedra o mármol, puesto que según el mismo comenta «me expreso mejor con cualquier clase de piedra». Las esculturas de Salas, independientemente del material en que estén realizadas, desde un principio te atrapan y te fascinan, puesto que si al verlas te envuelven, al tocarlas sientes la sutileza de sus volúmenes y la suavidad de sus líneas, lo cual hace que puedas apreciar en toda su amplitud la obra, al mismo tiempo que disfrutas con las sensaciones que cada una va dejando. Mario Angel Marrodán escribió: «Salas piensa en madera, descubre el espíritu de la piedra inerte, dota de piel el mármol, echa al hombro el poliéster y enamora el bronce. Siente en su cerebro el alumbramiento de la plenitud y de la curva. Saborea la atracción de ese dócil instrumento que se llama técnica». |